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Experimentando clase a clase Matronatación y estimulación por silvimatro el 01/05/08
El bebé aprende cada clase y lo que aprende no se olvida. El control respiratorio bajo el agua se aprende fácilmente, durante el primer mes de aprendizaje.
El aprendizaje básico de supervivencia puede ser alcanzado en cuatro o cinco meses. En solo cuatro clases un bebé puede aprender a reaccionar favorablemente bajo el agua y disfrutará estando sumergido toda vez que al emerger reencuentre la sonrisa de la madre o el padre.Comenzadas sus clases un bebé de pocas semanas de vida será capaz de salir rápidamente a la superficie pero deberá ser alzado pronto. Tan sólo 30 segundos bastan lamentablemente para provocar el ahogamiento en un niño que desconoce el control respiratorio subacuático, y además, está asustado. Si el bebé conoce lo que es estar sumergido y lo pudo experimentar en las clases, su reacción será favorable al eliminar el pánico que desencadenan la sorpresa y lo desconocido.
El recién nacido necesita del contacto y del baño sonoro que le proveen la voz de la madre y del padre y del ámbito en el que crece.
Como el alimento, estas expresiones humanas que rodean al bebé desde su aparición en el mundo externo, lo nutren cotidianamente.
Un rostro sonriente es considerado para los bebés algo reconfortante. El rostro serio o con enojo o disgusto no logra buenos intercambios con un niño por eso la sonrisa de los profesores son tan imprescindibles como el deseo de jugar. A menudo, problemas personales, un malestar pueden alterar inconscientemente el gesto del profesor y ahí es donde se justifica recuperar la sonrisa desde el rol profesional separando la problemática para no perjudicar la clase ya que los bebés y los niños pequeños suelen ser muy perceptivos.
A veces basta explicar a los padres cuanto necesitan los bebés “leer” en el rostro de quienes más quieren, un rostro amable aún cuando tengan preocupaciones.
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